sábado, 10 de marzo de 2012

La torre


Erosionada y vacía
toda cubierta de yedra
como un gigante de piedra
la torre se levanta altiva.

El enorme torreón
de mil gestas fue testigo
cuando el rey santo Rodrígo
defendía la población.

Incólume fue la torre
mientras los hombres luchaban
y en ellos se despertaban
los odios y los rencores.

Como no tenía alma,
ni sentidos, ni emoción
el antiguo torreón
siempre mantuvo la calma.
Gracias a sus muros gruesos
venció el rey D. Rodrigo
al fiero y vil enemigo
y el pueblo resultó ileso.

Hoy en lo alto de una peña
la torre está abandonada,
sus gestas ya han sido olvidadas
y allí solo anidan cigüeñas.

Pero en noches con estrellas
cuando la luna está llena,
de la torre sus almenas
parecen ser centinelas.

Los fantasmas de guerreros
que defienden el bastión
que un día fue un torreón
y hoy guarida de rateros.


José M. Ramos. Tarifa (Cádiz), 21 julio 2011

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